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Es hora de salir a la calle

No podemos, como obreros y obreras conscientes, negar que atravesamos por una profunda crisis social y económica. Coincidimos en que la peor de las pandemias es la dictadura estatal y del capital cuya presencia casi omnipresente continúa dejando un rastro de muerte y miseria, mucho antes y peor que el temido Covid-19.

Es un hecho que, en el contexto del confinamiento, el Narco Estado colombiano en cabeza de Iván Duque se ha valido de la situación para tornar más rígidas y abusivas las políticas de represión y corrupción actuando con total impunidad.

La clase obrera, cada vez más afectada por los síntomas de la enfermedad neoliberal, se ve sumida en la desesperación por sobrevivir, cada vez más difícil de sobrellevar y cuyos temores se fundan más allá del coronavirus. Y es que la desigualdad, el desempleo, la guerra, la corrupción, la crisis de la salud, el narcotráfico, el hambre, etc. Son problemas que se han intensificado este año pero que siempre han estado presentes.

El Estado no se interesa en lo más mínimo por el pueblo, se hace cada vez más necesario defendernos. Comprendemos la polémica en torno a llevar la lucha de vuelta a las calles, es evidente que sintamos ese pánico generalizado e intensificado por los medios que utilizan la pandemia como mecanismo de distracción ante problemas más importantes.

No negamos que el coronavirus es un problema real y de tener cuidado, sin embargo, estamos dejándonos llevar a un agujero de muy difícil retorno, por no decir imposible. Es tiempo de hacer algo, de lo contrario la clase obrera seguirá pagando todas las consecuencias y estaremos, sin exagerar, condenados/as.

Nos hemos propuesto plantear una lista de los razones por los cuales deberíamos apoyar y no estigmatizar las protestas programadas por distintos sectores populares a partir de este 15 de junio, una vez comprendidas, estaremos seguras/os que el coronavirus es solo uno de los tantos problemas contra los cuales debemos actuar y no es mayor a los que expondremos a continuación, no sin antes, invitar a que tengamos presentes las medidas de seguridad contra la represión, no menos que las de bioseguridad contra el Covid-19, claro está:

  1. Asesinato de Anderson Arboleda, a manos de un agente policial.
  2. Abuso y represión violenta de la fuerza pública.
  3. Corrupción de agentes del Estado en la pandemia (alcaldes, gobernadores, ministros, presidente, etc.)
  4. Agro Ingreso Seguro 2.0. Más de 226 mil millones de pesos destinados a apoyar al campesinado, cerca del 90% de los recursos de crédito para garantizar la producción agraria y sostenibilidad alimentaria durante la emergencia, se están concentrando en manos de beneficiarios que los utilizan en actividades no productivas, es decir, grandes empresas privadas, mientras a su vez FINAGRO continúa arruinando al pequeño productor y provocando una grave crisis alimentaria.
  5. Tropas estadounidenses, con antecedentes de violación, distribución de pornografía infantil, tortura, asesinato y creación de grupos paramilitares con la total complicidad del Estado colombiano, vuelven a ingresar al territorio nacional a hacer de las suyas.
  6. Líderes Sociales. Continua su asesinato sistemático mientras cumplen la cuarentena. Sus verdugos, sicarios de compañías y del Estado se desplazan con total tranquilidad con lista en mano a sus viviendas.
  7. Gastos millonarios del gobierno Duque en Propaganda y en el Esmad.
  8. Entrega de recursos del pueblo a los bancos.
  9. Fiscal Barbosa / ÑeñePolítica.
  10. Chuzadas.
  11. Corrupción en Ingreso Solidario.
  12. Paramo de Santurbán.
  13. Desempleo. Llegando a cifras alarmantes, más del 32,6%, mientras el gobierno de Iván Duque solo se ocupa en salvar Bancos y grandes empresas, creando leyes que permiten el despido de los trabajadores y desviando los fondos a la corrupción de dichas corporaciones.
  14. El aumento excesivo del costo de los servicios públicos para la clase trabajadora.

Estos son solo algunos de los tantos problemas cuyas consecuencias resultan ser mucho más funestas que el famoso y tan aludido coronavirus. La decisión está en nosotras/os permitiremos que conviertan nuestras casas en verdaderos campos de concentración, o nos contagiaremos de empatía e indignación y nos rebelaremos a fin de defender nuestros derechos? No dudamos que nuestras compañeras y compañeros anarquistas y la población en general encontrarán sensatas estas palabras.


Secretaría anarcosindical
ULET – AIT